Archive for the ‘Historia’ Category

Ley Argentina de Proteccion Animal

Martes, Diciembre 18th, 2007

No es ajeno a nuestro saber, que en nuestro país la Argentina (como en varios otros) existen leyes “fantasma”. Leyes que están en la Constitución Nacional pero que nadie recuerda, y nadie considera necesario hacer cumplir y respetar. Muchas de estas leyes son obsoletas, pero aquí rescato una de la que prácticamente nadie tiene conocimiento y es una ley que día a día vemos infringir sintiendo que no hay respaldo legal que nos permita actuar al respecto.

¿Quién no ve cadaveres abandonados en las rutas y calles? ¿Quién no se estremece al ver el estado de algunos de los caballos carreros? ¿Quién no presencia de tanto en tanto una golpiza educadora a algún perro? ¿Quién no há encontrado alguna vez una caja con varios cachorritos? ¿Venta de animales ilegal? ¿Pájaros asinados en jaulas minúsculas?

En fin… creo que hasta los criaderos con todas las de la ley serían considerados ilegales si se tiene en cuenta esta ley. ¿Pero cómo se le podría cortar el negocio a esos monstruos generadores de tanto dinero, en un país donde se considera “carne de mejor calidad” a la que mientras estaba viva no caminaba y ahora muerta es más tierna?

Retratos espantosos de una realidad que se va asumiendo como cotidianeidad… Pues bien, aquí una de las tantas leyes fantasmas que vela por los animales:

LEY DE PROTECCIÓN AL ANIMAL (14346):

Art.1) Será reprimido con prisión de 15 días a un año, el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales

Art.2) Serán considerados actos de maltrato:
No alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales domésticos o cautivos;

1. Azuzarlos para el trabajo mediante instrumentos que no siendo de simple estímulo les provoquen innecesarios castigos o sensaciones dolorosas;
2. Hacerlos trabajar en jornadas excesivas sin proporcionarles descanso adecuado, según las estaciones climáticas
3. Emplearlos en el trabajo cuando no se hallen en estado físico adecuado;
4. Estimularlos con drogas sin perseguir fines terapéuticos;
5. Emplear animales en el tiro de vehículos que excedan notoriamente sus fuerzas.

Art.3) Serán considerados actos de crueldad:
1. Practicar la vivisección con fines que no sean científicamente demostrables y en lugares o por personas que no estén debidamente autorizados para ello;

2. Mutilar cualquier parte del cuerpo de un animal, salvo que el acto tenga fines de mejoramiento, marcación o higiene de la respectiva especie animal o se realice por motivos de piedad;

3. Intervenir quirúrgicamente animales sin anestesia y sin poseer el título de médico o veterinario, con fines que no sean terapéuticos o de perfeccionamiento técnico operatorio, salvo el caso de urgencia debidamente comprobada;

4. Experimentar con animales de grado superior en la escala zoológica al indispensable según la naturaleza de la experiencia;

5. Abandonar a sus propios medios a los animales utilizados en experimentaciones;

6. Causar la muerte de animales grávidos cuando tal estado es patente en el animal y salvo el caso de las industrias legalmente establecidas que se fundan sobre la explotación del nonato;

7. Lastimar y arrollar animales intencionalmente, causarles torturas o sufrimientos innecesarios o matarlos por solo espíritu de perversidad;

8. Realizar actos públicos o privados de riñas de animales, corridas de toros, novilladas y parodias, en que se mate, hiera u hostilice a los animales.

Sanción: 27 septiembre 1954 / Promulgación : 27 de octubre 1954

Judaísmo y Vegetarianismo

Viernes, Noviembre 16th, 2007

Se dice que algunas religiones que ponen tantos condicionamientos a la hora de hablar del consumo de carne lo hacen para llevar a sus seguidores a optar por una dieta vegetariana, o al menos muy reducida en carnes.

Investigando sobre el tema llegué a una página chilena Aish HaTorah Chile, donde encontré este artículo.

(Hay puntos que se prestan a la discusión, como por ejemplo que la carne posea vitaminas y minerales adicionales que no existen en una dieta vegetariana., cosa que ya está comprobado, no es así en absoluto.
También esa actitud suprema del hombre de intentar separarse del Reino Animal, ser todo poderoso y superior a cualquier otra manifestación de vida de la tierra.)

Muchos disfrutan comiendo un jugoso trozo de carne. Se sabe que está permitido su consumo dentro del judaísmo, pero siempre y cuando sea preparada según las reglas. Por ejemplo: que los animales sean kasher, el modo en que ellos son faenados (shejitá), que la carne esté salada correctamente y, por supuesto, la separación apropiada entre los productos de carne y leche.
por Rabino Uri Portal, Aish Chile

Sin embargo, muchas personas no disfrutan comiendo carne, ya sea por razones de salud o por motivos éticos. ¿Cuál es la perspectiva judía sobre el vegetarianismo?, ¿Existe alguna diferencia si los motivos son de salud o éticos?

Para contestar a estas preguntas, comenzaremos revisando nuestras fuentes.

El Talmud en Sanhedrin 49b dice lo siguiente: “El Rabino Yehuda dijo en el nombre de Rav que Adam haRishon no le fue permitido comer carne, tal como dice…, y cuando vinieron los hijos de Noah, fue permitido para ellos, tal como dice…” El Talmud continúa discutiendo esta declaración y concluye que no le fue permitido a Adam incluso consumir pescados ni aves. Esto implica claramente que el plan original de la creación era que el hombre viviera una forma de vida vegetariana, y por una cierta razón, después del Diluvio, cambió.

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La dieta de los primeros humanos

Lunes, Septiembre 10th, 2007

La dieta de los primeros humanos - ¿qué comían nuestros ancestros?

Introducción

Usted posiblemente ha oído el argumento de que los humanos son ônaturalmente vegetarianosö o que han evolucionado como vegetarianos. Esto es de alguna manera peligroso de seguir, ya que toda la evidencia científica indica que somos omnívoros, es decir, podemos sobrevivir con una gran variedad de alimentos vegetales y animales. Además ha sido común el creer que los grandes primates eran todos frugívoros (comedores de frutas), pero investigaciones recientes indican que los chimpancés atacarían y matarían por lo menos animales pequeños y comerían carroña si la encuentran. Se piensa que el chimpancé es nuestro pariente animal más cercano.

El concepto extremo opuesto, sin embargo, el del hombre como Gran Cazador, parece también falso. En su libro The Rise and Fall of the Third Chimpanzee (Apogeo y declive del tercer chimpancé), describe Jared Diamond cómo fue invitado a una cacería por una tribu de Nueva Guinea que había retenido tecnología y hábitos de pensamiento de la Edad de Piedra en el siglo XX. La presa total del día consistía en dos crías de pájaro, unas cuantas ranas y muchos hongos. Aunque los hombres de la tribu frecuentemente presumían de los grandes animales que habían cazado, cuando fueron presionados a dar detalles, admitieron que animales grandes eran cazados sólo unas pocas veces en la vida de un cazador. Las herramientas de piedra de estas gentes eran mucho más avanzadas que las herramientas de piedra encontradas en sitios prehistóricos, por lo que el profesor Diamond piensa que es poco probable que los cazadores prehistóricos hayan tenido mucho más éxito que las tribus cazadoras-recolectoras del presente. Más bien parece que los humanos antiguos comían carroña, presas pequeñas como crías de aves, y gran cantidad de alimentos vegetales. ╔l cita una notable excepción a esta regla. Los primeros humanos en colonizar una isla o continente previamente inexplorado, como por ejemplo Madagascar, Nueva Zelanda y América, encontraron animales tan mansos que no huían de los cazadores. En estos casos, alrededor del 80 % de la amplia variedad de especies de aves y mamíferos de dichas áreas fueron exterminadas en un relativamente corto espacio de tiempo.

Escala de tiempo
La siguiente es la escala de tiempo de interés para los humanos:

años atrás evento
200 Revolución industrial
5000 Inicio del uso de metales
10,000 Inicio de la agricultura
45,000 Aparece el Homo sapiens sapiens
80,000 Aparece el Homo sapiens Neanderthalis
400,000 Aparece el Homo sapiens arcaico
1.6 million Se presenta el Homo erectus
2.0 million Se presenta el Homo habilis
4.5 million Se presenta el Australopithecus
7.5 million Divergencia del homínido de los póngidos (simios), deducida de datos moleculares

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El Camino hacia Satyagraha

Jueves, Mayo 31st, 2007

Mohandas Gandhi (1869-1948) y la historia del vegetarianismo

Vegetarianismo: El Camino hacia Satyagraha

Fuente: Unión Vegetariana Internacional (IVU)

Gandhi Arun M. Sannuti

El mundo recuerda a Mohandas K. Gandhi como un gran hombre, que enseñó el poder de la paz. Sin este mensaje, Gandhi hubiera sido tan sólo otro revolucionario, sólo otro nacionalista, en un país que estaba luchando por librarse del dominio de una nación extranjera. ¿Dónde descubrió Gandhi este mensaje? ¿Cómo fue capaz de aprender su método cuando todos los demás nacionalistas estaban aprendiendo a pelear? El lo aprendió paso a paso, y como uno de sus primeros pasos, se convirtió en un verdadero vegetariano, alguien que eligió el vegetarianismo por creencia y ética, no simplemente por herencia cultural.

El vegetarianismo está enraizado en la religión y cultura hindúes como parte de la doctrina del ahimsa, a la que los Vedas se adhieren y que Gandhi después adoptó para su propio movimiento Satyagrahi. Ahimsa, en la tradición védica, significa “no tener hostilidad hacia ningún ser vivo, de todas las formas posibles y siempre… debería ser la ansiada meta de todos los buscadores”. (1) Las Leyes de Manu, uno de los textos sagrados del Hinduismo, afirma que “Sin matar a seres vivos, la carne no puede ser utilizada, y puesto que matar es contrario a los principios del ahimsa, se debe renunciar al consumo de carne”. (2) El Jainismo, que es importante en Gujarat, el estado natal de Gandhi, se adhiere al vegetarianismo estricto y la restricción en el uso de productos elaborados a partir de la matanza de animales. El vegetarianismo impregna la vida de todos los hindúes, ya que incluso aquellos que no creen completamente en las razones religiosas para evitar la carne, viven en una cultura en la que, debido a la economía del consumo de carne, el vegetarianismo es una parte de la vida. En la India, la carne es cara, un lujo que no forma parte del estilo de vida normal, y por eso dificil de encontrar. Gandhi, al explicar las prácticas vegetarianas de la India a sus colegas vegetarianos de Inglaterra, lo exponía de esta forma:

“En la práctica, casi todos los hindúes son vegetarianos. Algunos lo son voluntariamente, y otros forzosamente. Estos últimos, a pesar de desear consumirla, son aún demasiado pobres para comprar carne. Esta afirmación es confirmada por el hecho de que hay miles de personas en India que han de vivir con una “paisa” al día. Sobreviven con pan y sal”. (3)

Esta era la cultura en la que Gandhi nació. Algunos hindúes querían rechazar las viejas tradiciones y adherirse al consumo de carne, pues creían que las costumbres antiguas hacían débiles a los hindúes y permitían a los británicos conquistarles y gobernarles. Puesto que los ingleses comían carne, algunos nacionalistas hindúes atacaron el vegetarianismo como un hábito perjudicial. El amigo de la infancia de Gandhi, la “tragedia” de su vida, Sheik Mehtab, creía en los poderes de comer carne. Le dijo al joven Gandhi:

“Somos un pueblo débil porque no comemos carne. Los ingleses son capaces de gobernarnos, porque son carnívoros. Ya sabes lo fuerte que soy, y lo buen corredor que soy también. Es debido a que como carne. Los carnívoros no tienen furúnculos ni tumores, y si alguna vez llegan a tenerlos, se curan rápidamente. Nuestros profesores y otras personas distinguidas que comen carne no están locos. Conocen sus virtudes. Deberías hacer lo mismo. No hay nada como probar. Prueba, y observa la fuerza que da”. (4)

Mehtab también defendía que comer carne curaría el resto de problemas de Gandhi, incluyendo su irracional miedo a la oscuridad. Gandhi observó que tanto Mehtab como el hermano de Gandhi, también carnívoro, poseían mayor fortaleza física y capacidad atlética que él mismo. Gandhi vio indicios de que comer carne producía hombres más fuertes y más valientes, no sólo en la cultura británica, sino en la India también. Los Kshatriyas, la casta guerrera de la India, siempre habían comido carne, y generalmente se pensaba que su dieta era una de las causas de su fortaleza. (5) Con estos argumentos, Mehtab finalmente convenció a Gandhi para, a escondidas de sus padres, comer carne. Inicialmente, Gandhi la detestaba. “La carne de cabra era tan dura como el cuero. Sencillamente no podía comerla. Me ponía malo y tuve que dejar de comerla”. (6) Sin embargo, ahora que Mehtab sabía que Gandhi estaba convencido de los beneficios de comer carne, se rendiría. A un coste extraordinario, se las arregló para coger sitio en un restaurante y pedir carne expertamente preparada por un chef especializado. Tras comer carne de esta forma, escondido de sus padres, Gandhi “se convirtió en un entusiasta de los platos con carne, si no de la propia carne”. (7) A pesar de todo, esto le costó bastante al terriblemente honrado joven Gandhi. El sabía que cada vez que comía carne, rompía una implícita promesa hacia sus padres, especialmente hacia su madre, que hubiera observado este acto de su hijo menor con horror. Gandhi juró que dejaría la carne, aunque pensaba en aquella época, como afirmó en su autobiografía, que “es esencial comer carne, y también es esencial emprender la ‘reforma’ alimenticia en el país”. Moderó su decisión prometiéndose a sí mismo que “cuando ellos ya no estén y yo haya encontrado mi libertad, comeré carne abiertamente, pero hasta que llegue ese momento, me abstendré de ella”. (8) Por tanto, Gandhi basó su decisión no en la ética o los ideales del vegetarianismo, sino en su deseo de honra hacia sus padres. Gandhi, como él mismo admitió, no era un verdadero vegetariano. Sólo su respeto por sus padres le forzó a seguir siendo vegetariano. Gandhi creía en el consumo de carne, porque creía que sólo luchando, mediante la fortaleza física, su país conseguiría la libertad.

Así que, ¿dónde aprendió Gandhi su vegetarianismo? Por sus descripciones de su madre, se puede deducir que la religión y sus aspectos culinarios ocupaban una parte muy importante de su vida. Gandhi recordaba en su autobiografía, “La impresión relevante de mi madre que ha quedado en mi memoria es la de la santidad… Ella podía adoptar los votos más duros y mantenerlos sin vacilar”. (9) Continúa mencionando su devoción por Dios a través del ayuno. El ayuno estaba en la esencia de su vida religiosa. Cada año, ella ayunaba durante Chaturmas, y a menudo se sometía a ayunos más rigurosos de lo que requería la religión o la tradición. Sin duda, esta tradición de renuncia del placer culinario incluía su vegetarianismo, a pesar de que su educación probablemente fue tal que ella nunca pensó conscientemente en el vegetarianismo como un sacrificio. Al igual que la propensión por el placer carnal de su padre y el desacato fundamental de Gandhi por ese aspecto de la psique de su padre, le condujeron al brahmacharya, la renuncia a la actividad sexual, el amor de Gandhi por su madre y su respeto por sus aptitudes ayunantes le condujeron a comprender que la fortaleza moral puede ser alcanzada a través del vegetarianismo y del ayuno.

En cierto sentido, el verdadero vegetarianismo de Gandhi estaba implícitamente unido a sus sentimientos por su madre. Mientras se preparaba para estudiar la carrera de derecho en Inglaterra, le advirtieron repetidamente que acabaría comiendo carne, ya que era un requisito para los habitantes de Inglaterra. Su madre no deseaba que su hijo se convirtiera en carnívoro, y le obligó a hacer un voto; bajo la dirección de un moje jainista, Gandhi juró a su madre que no tocaría el vino, las mujeres ni la carne, y así obtuvo el permiso de ella para marchar a Inglaterra. Sin este juramento, puede que Gandhi jamás hubiese llegado a ser un verdadero vegetariano. De camino y dentro de Inglaterra, tuvo que rechazar comer carne repetidamente. Le decían, “Hasta aquí está muy bien pero tendrás que revisar tu decisión en la Bahía de Vizcaya. Y hace tanto frío en Inglaterra que posiblemente no se puede vivir allí sin carne”. (10) Cuando finalmente llegó a Inglaterra, descubrió la dificultad de mantener la práctica del vegetarianismo. Sus patronas, que accedían a ofrecerle comida además de alojamiento, no sabían qué cocinarle salvo verduras hervidas y pan; él se describía a veces como muriendo de hambre. Aunque había consumido carne anteriormente y la consideraba como un buen alimento, se mantuvo fiel a su voto. Como en cierta ocasión le dijo lloroso a un amigo que estaba acosándole para que comiera carne, “Ya sé que me lo dices una y otra vez [comer carne] porque te preocupas por mí. Pero no puedo hacer nada. Un voto es un voto. No puede ser roto”. (11)

Como explica Erikson, el voto representaba no una simple promesa a la madre de Gandhi, sino una conexión con ella, y con su país y religión materna. Mientras Gandhi se mantuviera fiel a su voto, podría evitar sus males domésticos, puesto que estaba unido a su hogar a través del voto a su madre. Por eso, continuamente desafiaba a sus colegas femeninas a ayudarle a mantener su voto, forzándolas a imitar emocionalmente a su madre, a la vez que exigiendo sutilmente a sus colegas masculinos desempeñar el papel de Mehtab e intentar convencerle para comer carne. (12) En todas sus descripciones de Inglaterra, los hombres eran los que atacaban sus prácticas vegetarianas, y las mujeres, incluso las carnívoras, eran las que trataban de apoyarle, al menos de cierto modo. Cuando regresó de Inglaterra para descubrir que su madre había muerto durante su ausencia, su vegetarianismo se convirtió en una conexión permanente con ella y su memoria. Ya no pudo pensar en comer carne, ni siquiera aunque sus padres “ya” no estaban y él había encontrado su “libertad”.

Pero Gandhi no podía pensar en comer carne por una razón más elemental que una conexión etérea con su madre. En Inglaterra recibió una revelación, que le ayudó a formar su concepto del movimiento Satyagrahi. Como Gandhi indicaba en el capítulo de su autobiografía titulado “Mi elección”, su vegetarianismo de toda la vida no provenía de los sentimientos de su madre al respecto; más bien, el tomó una decisión moral de mantener la práctica del vegetarianismo. Esta decisión fue un cambio necesario en su vida, ya que si simplemente iba a ser vegetariano por influencia materna, no hubiera sido una persona capaz de tomar sus propias decisiones. Como postula Erikson, “el futuro Satyagrahi tenía que aprender a elegir activa y afirmativamente qué no hacer - una capacidad ética que no debe ser confundida con la imposibilidad moralista de romper una prohibición”. (13)

Y eligió hacerlo. Aunque Gandhi resistió la tentación de romper su voto, aún se enfrentaba con el problema práctico de encontrar comida para sí mismo. Tras oir hablar a su patrona de restaurantes vegetarianos en la ciudad, buscó uno, y cuando lo encontró, dijo, “Su visión me llenó con la misma alegría que siente un niño cuando consigue algo que le gusta”. (14) Este sentimiento auguraba el cambio que estaba a punto de experimentar en su corazón. En el restaurante, compró un ejemplar de “Alegato por el Vegetarianismo” de Salt (*), que leyó de cabo a rabo. El libro trataba las razones morales para ser vegetariano - la violencia inherente presente en el hecho de comer carne, y la no violencia que podía conseguirse absteniéndose de ella. Gandhi ya no era un vegetariano que deseaba ser carnívoro. “La elección fue realizada ahora a favor del vegetarianismo, cuya difusión en lo sucesivo se convirtió en mi misión”. (15) Gandhi había decidido que el ahimsa era su objetivo. Se convirtió en la esencia de su movimiento Satyagrahi, y en la esencia de su vida.

Gandhi había deseado la carne por pensar que proporcionaría la fortaleza que los hindúes necesitarían para vencer el dominio británico. Sin embargo con su elección del vegetarianismo, se dio cuenta de que hay otras fuentes de fortaleza - el satyagraha, que tuvo el poder para acabar con la soberanía británica, mientras que la fuerza física sola hubiera sido derrotada. Tras su primer paso hacia esta fortaleza moral, empezó a estudiar el Cristianismo, el Hinduismo y las demás religiones del mundo. Tal como pronto descubrió a través de sus estudios, “la renuncia [es] la más elevada forma de religión”. (16) La renuncia al placer se convirtió en su máximo objetivo, y disfrutaba en la persecución de este objetivo como origen del satyagraha. El vegetarianismo era su principal fuente de esta nueva fuerza, puesto que era una forma de auto-control, y el ayuno, como extensión del vegetarianismo, más tarde se convirtió en el símbolo fundamental de su auto-control.

En el momento en que Gandhi abandonó la idea de que la abstinencia de carne hacía débil a la India, se percató de algunas realidades sobre su país, que hasta entonces le habían pasado desapercibidas. En un artículo para The Vegetarian, el boletín de la Vegetarian Society de Inglaterra, escribió sobre otras razones por las que los ingleses pudieron conquistar la India y dominarla tan fácilmente, argumentando en contra de sus teorías anteriores:

“Una de las más importantes razones, si no la más importante, es la lamentable costumbre de los matrimonios infantiles y los males derivados. Generalmente, cuando los niños alcanzan la avanzada edad de nueve años tienen que cargar con las cadenas de la vida conyugal… ¿No afectarán estos matrimonios hasta las constituciones más fuertes? Pues imagínense qué débil debe ser la progenie de tales matrimonios”. (17)

Esta libertad le permitió observar el resto de problemas sociales que estaban privando a la nación India de su fortaleza, problemas que él antes no había visto, incluyendo el sistema de castas. También le permitió cambiar el sentido a la tradicional definición occidental de fortaleza, convirtiéndola en la definición que hizo a su movimiento tan poderoso. El comer carne era un tipo de agresión, que en otros tiempos Gandhi pensaba que era la única clave para el dominio. Tras convertirse en un auténtico vegetariano, y por tanto descubrir las ideas del ahimsa, se dio cuenta de que la agresión es una vía hacia el dominio para aquellos que no poseen auto-control. El ahimsa, la no violencia, es el camino al dominio para los que poseen auto-control. La idea de renuncia, también parte esencial de la revelación que le llevó al vegetarianismo, finalmente le condujo a otra filosofía superior en su vida, la del brahmacharya. La elección de Gandhi de ser vegetariano le situó en el camino hacia el ahimsa, la renuncia, y finalmente, el satyagraha en sí mismo. Sin ello, jamás se habría percatado del poder de la moralidad y jamás se habría convertido en el Mahatma.

Notas:

1. Patanjali Yoga Sutras, 2. 30, citado en Steven Rosen, Alimento para el Espíritu; Vegetarianismo y Religiones del Mundo, (New York, Bala Books, 1987) p. 72.
2. Citado en Rosen, p. 72.
3. Citado en Erik H. Erikson, La Verdad de Gandhi, (New York, W. W. Norton & Company, Inc., 1969) p. 151.
4. Citado en Mohandas K. Gandhi, Autobiografía, Trad. Mahadev Desai, (New York, Dover Publications, Inc., 1983) p. 17.
5. Susanne Hoeber Rudolph y Lloyd I. Rudolph, Gandhi, Las Raíces Tradicionales del Carisma, (Chicago, The University of Chicago Press, 1983) p. 23.
6. Gandhi, p. 19.
7. Ibid.
8. Ibid. p. 20.
9. Ibid. p. 2.
10. Ibid. p. 38.
11. Ibid. p. 42.
12. Erikson, p. 142-145.
13. Ibid. p. 144.
14. Gandhi, p. 43.
15. Ibid.
16. Ibid. p. 60.
17. Citado en Erikson, p. 150.

(*) Henry Salt fue un filósofo inglés que publicó el ahora clásico libro Los Derechos de los Animales: En Relación con el Progreso Social en 1892.