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Pregunta: Sesenta
semanas en el trópico comienza con una confesión de lo más
sincera e impúdica...
Respuesta: Algo terrible... Hace medio año me separé de
una mujer a quien había prometido no dejar nunca. Antes de
confesarle que hice un hijo a otra, huyo a la cara opuesta del
mundo... Es una confesión catártica.
P: El libro tiene mucho de viaje interno.
R: El libro, lo que es en realidad, es un conjuro. Los
maestros, Hegel, Aristóteles, me enseñaron que la división
entre lo externo y lo interno no está nada clara.
P: La excusa de su viaje era escribir sobre el
capitalismo y el anarquismo. ¿Cumplió con ello o se quedó en
excusa?
R: Sí. El fruto de esas reflexiones, la parte de teoría
y antropología económica de mi viaje, un libro que se titulará
La conciencia roja, se publicará dentro de unos meses.
P: Parece muy en boga eso de revisar las ideas de
izquierdas...
R: ¿De dónde viene esa conciencia roja? ¿A dónde va?
¿Qué sentido tiene ahora? Ese es el único tema intelectual
realmente importante de nuestro tiempo.
P: ¿Cómo se escribe con el corazón maltrecho y
culpable?
R: Pues con bastante fluidez, la verdad. La tristeza es
una fuente de la que la inspiración mana generosa.
P: En esta aventura ¿ha encontrado una idea de paraíso?
R: He puesto en cuestión la noción misma de paraíso.
Los paraísos salen caros y acaban siendo muy pobres.
P: ¿No le parece un poco provocador eso de que Samui y
Torremolinos sólo se diferencian “por el tamaño de los
edificios”?
R: Si hay alguien que lo dude, que vaya a ambos lugares y
compare. Ya me dirá.
P: Un amigo suyo, Carlos Moya, interpreta la historia
occidental como el proceso de domesticación del hombre por la
mujer. ¿Usted...
R: Qué provocación tan políticamente incorrecta.
Pasemos a la siguiente pregunta.
P: Dice que la civilización descubrió el dinero
demasiado tarde... ¿Ha valido la pena?
R: Uy, sí. El dinero es un invento tan importante como
la rueda, la cerilla o el imperdible.
P: ¿De verdad cree que “sin ricos los pobres morirían
mucho antes y mucho más pobres”?
R: Sin duda.
P: Lo de provocar, ¿le sale sin querer o es algo con lo
que disfruta?
R>: Cada vez me preocupa más encontrar placer en la
provocación. Creo que, al final, lo único que muestra el
provocador es una estúpida vanidad. Estoy intentando curarme
del ánimo provocatorio.
P: Una madre y un hijo son las causas del autodesprecio,
con perdón, que está en el arranque del libro... ¿La familia
es el opio del pueblo?
R: Me desconcierta usted.
P: Contra la melancolía, ¿es mejor visitar un monumento
o un masaje tailandés?
R: Hombre, depende...
P: ¿Comenzar un viaje, es siempre salir a buscarse?
R: No necesariamente. Conviene, aunque el turismo está
pensado para lo contrario.
P: ¿Qué diferencia al que huye del que busca?
R: Es más noble el que busca. Huir no es ningún título
de honor, sino una reacción de supervivencia.
P: Por cierto, Torrelodones, que también sale en el
libro, ¿en qué parte del trópico está?
R: Torrelodones está en el secarral serrano, no en el trópico.
Pero mi tierra y la de mis antepasados es la sierra norte de
Madrid, y lo que uno es va con uno a donde vaya.
P: Hume casi parece el otro protagonista, junto con
usted, del libro...
R: Sí, Hume tenía las ideas tan claras que es la gran
puerta para entender la economía como parte de la ciencia del
hombre.
P: ¿Cómo se siente uno con una orden de busca y captura
esperando en la frontera?
R: Bueno, no era la primera vez...Uno se siente
francamente mal.
P: ¿En qué se diferencian el Escohotado de Torrelodones
y el tropical?
R: Creo que en nada. O en poco. Yo no veo la diferencia.
P: ¿Siente ganas de volver a hacer la maleta?
R: Ninguna gana.
P: ¿Qué maleta se arrepiente de haber hecho?
R: La de este viaje tiene todas las papeletas para esa
rifa.
P: ¿Qué maleta se ha quedado con las ganas de hacer?
R: La de un viaje a Grecia. Tal vez lo haga ahora, que he
leído lo sufiente como para prescindir de cicerone y hacer mi
propio plan de viaje.
P: ¿Y cuál es la vez que más se alegra de haber hecho
las maletas?
R: Ésta.
P: ¿El viaje del que más se alegra es el mismo del que
dice que se arrepiente?
R: Se aprende más de lo que nos disgusta. El displacer
es instructivo, aunque el placer es más sabio.
Martín LÓPEZ-VEGA de
el www.cultural.es
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